PREPOTENCIA DIPLOMATICA CORREISTA (7 Mayo 2013)

PREPOTENCIA DIPLOMATICA CORREISTA (7 Mayo 2013)

Es difícil emitir un criterio justo sobre el grado de responsabilidad  del Embajador Rodrigo Riofrío en el penoso incidente ocurrido en un supermercado en Lima, en el que también participaron su sobrina, así como dos damas limeñas, que fueron afectadas físicamente, sin contar con toda la información y pruebas pertinentes.

Correspondería a las autoridades competentes, en base a las pruebas de video y versiones de testigos presenciales, determinar cuál fue el motivo del incidente, quién lo provoco y el grado de responsabilidad de los implicados, sin que esto signifique un llamado a juicio, en vista de la inmunidad diplomática del funcionario ecuatoriano.

Dicha investigación objetiva de los hechos podría ayudar a resolver si el Embajador Riofrío fue víctima de un desagradable incidente, donde cometió el error (injustificado) de involucrarse en un acto de violencia de genero, o si fue él quien provocó el altercado y los hechos de violencia, con expresiones racistas y xenófobas contra las damas limeñas y el pueblo peruano, como lo ha aseverado incluso la cajera del supermercado “Vivanda” en el barrio la Magdalena de Lima.

Sin embargo de lo indicado, lo verdaderamente lamentable de lo sucedido y que conocemos hasta ahora, es el pésimo manejo que ha hecho del tema el gobierno de Rafael Correa. Así, las autoridades de la Cancillería en lugar de tratar el confuso asunto de manera profesional, de proceder al retiro discreto e inmediato del Embajador y de presentar en aras de las relaciones bilaterales las disculpas protocolares del caso, anunciaron primero que procederían a una “investigación” unilateral de los hechos  ocurridos, sin tener la capacidad ni la autoridad para ello, para luego concluir que Riofrío actuó en “defensa propia” agravando innecesariamente la situación, irritando a la opinión pública peruana, y provocando el llamado a consultas de los embajadores.

Para sorpresa de la comunidad internacional, contrario a las normas convencionales de respeto al país donde se ha producido el incidente, fue el propio Presidente del Ecuador quien salió ante los medios a defender a ultranza la actuación de Riofrío, complicando aún más la situación, en vez de buscar una alternativa consensuada de solución al impase generado. En su enlace sabatino reiteró que él en persona analizó el caso, y que el embajador ecuatoriano fue “victima” de la agresión de dos mujeres. Exclamó que su defensa la hace  a “pesar de que dicho funcionario no es miembro de Alianza País” en “nombre de la “verdad”, asumiendo una absurda postura de Juez (y parte) Supremo internacional que puede decidir sobre la jurisdicción de otro país.

Declaraciones antojadizas, sin fundamento legal para ello, tomando en consideración que el incidente aún no está aclarado, que hay imágenes donde se ve claramente la actitud violenta de Riofrío y que existen testimonios de terceros que lo responsabilizan seriamente de lo acontecido dentro y fuera del supermercado. A lo que se suman las dudas generadas por su pretensión de hacerse pasar por “turista”, y por haberse negado a brindar declaraciones a los medios de comunicación.

Por otro lado, todos quienes conocen la forma de actuar del gobierno de la “revolución ciudadana” saben que las designaciones de embajadores Jefes de Misión las hace el propio Rafael Correa (a quien no se le escapa el más mínimo detalle y controla todo) y que la condición fundamental para ello es que sean incondicionales con él y que estén “alineados” con su proyecto político y personal; más aún tratándose de una Embajada tan importante como la de Lima. En este sentido se considera que el Embajador ante el Perú  ha sido un funcionario allegado a su círculo íntimo de poder.

Como si no fuera suficiente, Correa en su alocución del día sábado se refirió en términos ofensivos a la prensa del Perú a la que calificó como “peor que la ecuatoriana”, hiriendo la dignidad de ambos países. Para después suelto de huesos exclamar que “si por esto se tienen que afectar las extraordinarias relaciones con Perú, que pena, pero yo no voy a traicionar la verdad” desconociendo el pedido expreso del Gobierno Peruano y la Cancillería de ese país. Como si se tratara de un tema personal y no un asunto de Estado, con una lógica similar a la de un adolescente egocéntrico convencido de que su interpretación de la “verdad” es la única posible y de que con razón o sin razón siempre se sale con la suya.

El mal manejo de Patiño y la actitud prepotente de Correa, pasando por alto la opinión pública del Perú y el Ecuador respecto de temas sensibles, han generado un serio impase diplomático que puede tener  graves consecuencias para las relaciones de amistad y cooperación con un país hermano, de trascendencia geopolítica para el país y la región.

Lo ocurrido afecta negativamente la imagen del Ecuador a nivel internacional, y refuerza la impresión que ya existe en el sentido de que el país está regido por un gobierno dictatorial que promueve la intolerancia e incita al odio y la violencia.

 

Acerca de guspalaciou

Diplomático de carrera, libre pensador. Como la mayoría de ecuatorianos quiero un país libre, incluyente y democrático, en armonía con la naturaleza.
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